QUITO – El concurso para elegir al nuevo Fiscal General del Estado ha entrado en una fase de alta tensión. La reciente postulación de José de la Gasca, exministro de Gobierno y exembajador, ha encendido las alarmas de la Veeduría Ciudadana, cuyos integrantes advierten que su designación representaría un grave retroceso para la justicia y la independencia de poderes en Ecuador.
El "Apadrinado" del Poder Ejecutivo
El coordinador de la veeduría, Guido Egas, no ha escatimado en críticas, calificando a De la Gasca como el "apadrinado del Gobierno". Según el organismo de control social, el principal riesgo para los ecuatorianos radica en la falta de independencia judicial.
Al haber ocupado cargos de confianza directa en la actual administración, su llegada a la Fiscalía podría garantizar impunidad para funcionarios del círculo cercano al Ejecutivo y, al mismo tiempo, ser utilizada como una herramienta de persecución política.
Las tres alertas de la Veeduría:
- Experiencia Insuficiente: La veeduría sostiene que el expediente de De la Gasca (No. 168) presenta omisiones graves. Alegan que no cumple con los 10 años de ejercicio profesional legal requeridos por la normativa vigente.
- Conflicto de Intereses: Su paso reciente por el Ministerio de Gobierno y cargos diplomáticos genera dudas sobre si podrá investigar con objetividad casos de corrupción estatal que involucren a sus antiguos aliados.
- Ataque a la Participación Ciudadana: Ante las críticas, De la Gasca presentó una denuncia ante el CPCCS para destituir a los veedores que lo cuestionan. Sectores sociales ven esto como un intento de silenciar la fiscalización ciudadana incluso antes de asumir el cargo.
¿Qué se juega el país?
La Fiscalía General es el órgano encargado de perseguir los delitos de corrupción y crimen organizado. Para los analistas, si el próximo Fiscal llega con un "tinte político" marcado, Ecuador se arriesga a repetir esquemas de justicia selectiva que han debilitado la institucionalidad en años pasados.
Mientras el Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS) decide si da paso a las impugnaciones, la ciudadanía observa con recelo un proceso que, según los veedores, parece estar diseñado para favorecer a figuras cercanas al Palacio de Carondelet.
Dato Clave: Actualmente, la veeduría enfrenta su propia crisis tras la renuncia de varios miembros que denunciaron "opacidad" y presiones externas para favorecer a ciertos candidatos en las sesiones nocturnas del Consejo.








